Harold Miñarro Escalona es un joven de 22 años de edad que estudió la carrera de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), desde el año 2013 y hasta julio de 2018, por lo que a la fecha aún se encuentra esperando la entrega de mi título profesional.

Actualmente trabaja como abogado en la organización no gubernamental Defiende Venezuela, que se dedica a la defensa y promoción de los derechos humanos en el país, y también es asistente de investigación de la Profesora Thairi Moya en diversas investigaciones académicas. Sin embargo, este destacado ucabista está dejando en alto el nombre de la universidad debido a que, gracias a su participación en la Competencia Interamericana Eduardo Jiménez de Aréchaga (CEJA), pudo obtener una pasantía ocupando el cargo de Visitante Profesional en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual consiste en una pasantía que se lleva a cabo en San José, Costa Rica.

Además de esto, Harold también se encuentra formando un equipo para el Concurso Internacional de Derechos Humanos, el cual está organizado por el Instituto Colombiano de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Dicho grupo está conformado por los ucabistas Luis David Benavides y Jonathan Klindt, y se encuentran buscando fondos para hacer posible su meta mediante su cuenta de GoFundMe.

Harold llegó a la UCAB debido a que siempre estuvo rodeado de varios abogados egresados de esta universidad. A pesar de que no era su plan inicial estudiar allí, la influencia de estos grandes profesionales finalmente fueron un elemento decisivo para que comenzara su carrera en esta casa de estudios.

Particularmente escogí Derecho porque siempre he pensado en mi país como una prioridad a atender. Quería entender qué pasaba en Venezuela y por qué […] Actualmente siento que con los conocimientos de la carrera de Derecho, solamente puedo explicar la mitad de los problemas del país, mientras que para poder explicar la otra mitad, tendría que estudiar otra carrera.

Durante sus estudios, Harold se mantuvo bastante ocupado. Fue coordinador jurídico y vicepresidente del Centro de Estudiantes de Derecho; se desempeñó como Representante Estudiantil ante el Consejo de la Facultad de Derecho; asistió a la agrupación de Asistencia UCAB; participó en el Movimiento Estudiantil en los años 2014 y 2017; emprendió un proyecto con el Profesor Jesús María Casal llamado Propuestas Venezuela; y participó en varias competencias internacionales:

Estuve en la Delegación de la Universidad Católica Andrés Bello ante Modelos Latinoamericanos de Naciones Unidas (LAMUN UCAB) en el año 2015, participamos en el Modelo de Organización de Naciones Unidas de la Universidad de los Andes (MONUA), en Bogotá, Colombia; en los años 2016 y 2017, en CEJA, en San José, Costa Rica; en 2018, en el Concurso Interamericano de Derechos Humanos organizado por American University, Washington College of Law, en Washington, D.C; de todo lo cual hubo reconocimientos y mucho aprendizaje, y actualmente soy entrenador del equipo de la UCAB para el Concurso Internacional de Derechos Humanos de la CIDH y el ICDH.

Harold nunca tuvo ningún tipo de ayuda económica para poder llevar a cabo sus estudios, sin embargo sí contó con apoyo financiero para poder lograr asistir a cada una de las competencias internacionales en las que pudo participar. Comenta que tuvo mucha atención, asistencia y supervisión de profesores expertos en las materias y autoridades que buscaron cooperar económicamente o contactarlo con alguna persona que pudiera financiar parte de sus proyectos.

[Las actividades extra-curriculares] sin duda son un valor agregado a cada profesional y no son una reiteración de los visto en la carrera, sino por el contrario, una profundización, exigiéndome horas de investigación, cuestionamiento, ensayos y mucho sacrificio.

Harold se encuentra muy agradecido con la universidad, pues comenta que él no sería la persona que es ahora si no hubiera sido por el apoyo que le brindó esta casa de estudios.

La crisis golpea el bolsillo de estudiantes, profesores y empresarios, pero quienes creen en estos proyectos invierten razonablemente hasta el último céntimo. No todos pueden tolerar ese golpe. En la medida que haya más recursos económicos, más estudiantes podrán participar de estas iniciativas, podrán dedicarse más tiempo a dichas actividades y podrán generar mayor valor agregado, nacional e internacionalmente, para su carrera profesional, mayores serán los éxitos de la universidad y del país, mayores serán los incentivos para abocarse a actividades académicas en Venezuela que traigan resultados prácticos y reales. Menor será la deserción estudiantil, mayor será el índice de matriculación, mayor será el índice de profesionales, mayor oferta de servicios habrá, mayor competitividad, mejores servicios. No invertir en actividades académicas parece convertirse en un error visto así.

Claramente, el panorama realmente no es tan bonito y los resultados no son inmediatos. En el contexto de crisis, incluso, el sector académico es uno de los primeros en verse afectados, pero mayores perjuicios pueden resultar de su desaparición en nuestra sociedad, ya bastante desgastada al respecto, si la situación  de carencias del sector académico que se vive en el país, se extendiera por un plazo de 10 a 20 años.